Mi experiencia

Periodista de profesión, comienzo mi camino como practicante de yoga en 2006. En 2009 realicé mis estudios formales para ser Instructora de la Academia Chilena de Yoga y desde entonces la búsqueda, los estudios y la práctica constante de yoga no han cesado, incorporando distintas corrientes a mi práctica personal para transmitir a mis alumnos una clase respetuosa con sus cuerpos y que al mismo tiempo me identifique como instructora.

He participado en diferentes worshops de Yoga para el bienestar femenino, especializaciones en Vinyasa Yoga, con Lygia Lima, Taller de Mudras con Raga Kaur y cursos de Ayurveda Básico en Casa Tulsi. En 2018 viví en Gold Coast, Australia, ciudad deportiva por excelencia, en donde practiqué principalmente Vinyasa y Ashtanga y en donde tuve la suerte de asistir al Festival de Yoga de Byron Bay, tomando clases de Acroyoga, conversaciones y danza de conexión con los sentidos.

En Ubud, Indonesia, ciudad reconocida mundialmente por ser un punto de encuentro de yoguis y yoguines realicé variados talleres para complementar mis conocimientos, los que incorporo hoy a las prácticas que guío. Algunos fueron: taller de Pranayama (respiración y meditación); Gentle Yoga, clase suave para aquellas personas con capacidad física reducida o para quienes desean hacer movimientos más pausados; Yoga con pesos, utilización de mancuernas en distintas asanas; Iyengar; Yoga para la mujer y para conectar con nuestra matriz; Meditación con cuencos; Qi Gong, técnica relacionada con la medicina china tradicional (comprende mente, respiración, ejercicio físico), Enrollarse y relajarse, uso de pelotas de relajación para automasajearse después de cualquier actividad física. Todo en el The Yoga Barn y en Radiantly Alive.

Además de Thai Yoga Massage, en donde se mantienen asanas recostados en el piso y se presiona en ciertos puntos para recibir los beneficios del masaje tailandés. Otras clases recurrentes fueron Power, Vinyasa y Hatha Yoga, por nombrar algunos, junto con introducción al Baile Balines para mover el esqueleto con los ritmos tradicionales y locales.

En Rishikesh India, capital mundial del Yoga, tuve el privilegio de ser alumna en la Fundación Internacional de Yoga Patanjali, en donde practiqué Hatha Yoga bajo los conceptos originales de la tradición hindu.

Los conocimientos que he adquirido y los años de práctica me hacen reconocerme como una practicante de yoga respetuosa con la realidad de cada persona, en donde lo más importante es el respeto y amor a uno mismo y a la naturaleza, el autoconocimiento del cuerpo para detenerse cuando siento que es necesario y la humildad para saber que se puede aprender de todas las personas, entendiendo que el camino del aprendizaje es eterno.

En las prácticas que yo guío están bienvenidos quienes practican de forma regular y también aquellos que nunca han practicado, a lo que les muestro variantes para que participen. Mi estilo es fluido y dinámico en donde la respiración es fundamental durante el proceso. Las clases cuentan con Pranayama (ejercicios de respiración), Asanas (ejercicios físicos), Dhyana (meditación).

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