Dedos de las manos bien abiertos en el piso, rodillas en las axilas, peso del cuerpo hacia delante tratando de mantener los codos estirados, piernas arriba. Inhalo-Exhalo entro la guata y de pronto: ¡Bakasana!, postura del cuervo, un cuervo medio tiritón y alienígena pero cuervo, para allá voy y no me detengo.

La mente piensa: me voy a caer de boca, me quebraré los dientes, me duelen las muñecas, voy a parar y en ese momento… Inhalo profundo, Exhalo y vuelvo a la base de la práctica de yoga: DETENER LA MENTE, concentrarse en el ahora, aflojar, preocuparte de tú práctica y no de la persona que tienes al lado, inhalar y exhalar.

De esto se trata la práctica de yoga, es el camino que recorres mientras llegas a lograr una postura, es tu propio crecimiento interior al ir venciendo tus límites sin frustrarte. En esto mi pierna derecha cae por dentro, pierdo la postura, el cantante Sandro viene a mí, empieza el tiritón, me caigo y a empezar todo de nuevo.

A veces hay asanas que uno repite por años y pueden no representar mayor dificultad, sin embargo, siempre está el factor sorpresa de redescubrir un movimiento sutil en la postura o un cambio en la respiración que te hace replantearte cómo la venías haciendo y comenzar un nuevo camino de redescubrimiento.

Así es el yoga para mí, un viaje constante marcado por la humildad de comprender que nuestros conocimientos no son totales, la claridad para dejar afuera prejuicios que nos limitan y las ganas de tener la mente abierta para respetar las distintas miradas que cada persona tiene de ver el mundo. Aprender y compartir.

Yoga es libertad, es calma, es constancia, es mucha práctica, es amor y también son los sentimientos, emociones y frustraciones que nuestra naturaleza nos genera. Es un largo camino espiritual que no porque seas instructor o lleves años practicando, tienes tu vida resuelta, es un constante ajuste, es un descubrimiento maravilloso que una vez que empiezas, lo quieres compartir con los demás.

Puedo reír, amar, equivocarme, sanar, llorar, tener rabia,  yoga no es renunciar a lo que siento, es vivirlo, escucharlo, aprender y soltarlo para que no se convierta en una enfermedad o en una tranca que te limite, es aprender de lo malo, ver lo bueno, agradecer la oportunidad de sentir lo que siento y seguir, siempre seguir practicando, inhalando y exhalando.

Yoga no es vestirme de blanco, el yoga respeta mi estilo y los distintos gustos que voy teniendo a lo largo de mi vida porque cada proceso que he vivido, es un cuadro, un adorno o una velita con el que ornamento mi cuerpo que es templo de mi alma. Yoga es un camino infinito que no se acaba cuando sales de la práctica.

Yoga nace en India y mi forma de vivirlo ha sido como una occidental chilena y no reniego de mis orígenes sino que los complemento con los milenarios conocimientos que llegan hasta mí.  Respirar de forma consciente para crear Prana, trabajar en ser feliz a través de lo sencillo, teniendo claro lo difícil que es encontrar la sencillez. Sentir la felicidad en el pecho cuando surge la posibilidad de ir obteniendo nuevas posturas y agradecer, agradecer, agradecer y seguir practicando, practicando.

El yoga está presente en decisiones básicas como deshacerme de ropa que ya no uso, hasta otras más complejas como alejarme de personas negativas  que bloquean mis energías. Agradezco la oportunidad de haberlas conocido, aprendo de ellas, las dejo, me libero y sigo adelante, siempre adelante.

Saber que nunca terminamos de aprender y que somos alumnos de nuestra propia vida y de las que vienen. Yoga es soltar el ego a pesar de ser la persona más importante de mi vida, es amarme cómo soy sin desmerecerme para así amar al resto de forma real y no de los labios hacia fuera, yoga es la unión de todos estos pensamientos que mi mente genera y venero, y que entrego respetuosamente a la creación universal que es mi gran maestra.

Yoga no es un trabajo que hago para querer estar flaca, fit y lucir mis fotos en internet, yoga es la unión que se produce cuando mi gran maestro interior se conecta con el ser supremo en el que cada uno cree, yoga es un camino espiritual en el que al practicarlo diariamente eres más devoto (para mí) que el fanático que se pone a gritar su parecer en la calle y quiere que todos piensen como él, juzgando a los demás de pecadores, creando culpa y sintiéndose dueños de la verdad absoluta.

Yoga es respeto para ti, tu cuerpo y espíritu, y si a ti te hace sentido cualquier religión, todo es compatible, somos seres en la búsqueda de nuestra paz interior y exterior y no hay que luchar contra ello, hay que vivirlo.

 

 

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