Abro mis piernas, doblo mis rodillas y mi cadera derecha decidida hace PUM!, gira sobre su eje y le da vuelo a la cadera izquierda para que firme haga PAM!…PIM, PUM PAM!. Cresta iliaca, isquion, pubis, sacro y todos los vecinos empiezan el meneo liberador.

Mi vagina, útero y toda la sagrada matriz, matriz sagrada a la que me reverencio, comienza a sentir el flow y se empieza a descongelar de tanta traba atrapada.

De niña amaba bailar frente al espejo o cualquier reflejo que fuera útil, pero sin darme cuenta dejé de hacerlo, se transformó en que era sexy, que no había que mover tanto las caderas, que era provocador y otras mierdas y cartuchismos del sistema como que uno lo hacía para los hombres.

Hace tres años aprox me reconecté con el baile, un día iba a dar una clase de yoga al centro y llevé a dedo a una conocida que ahora es una gran amiga, me contó que iba a baile entretenido, interesante le dije, quedé en ir.

Fui…sentí mis caderas tiesas y aunque me decían “eres profe de yoga, flexible y blabla”, mi tiesitud venía de otro nivel, de otra fuente distinta a la corporal, venía de la vergüenza de sentirse coqueta, de la timidez del qué dirán, del autojuzgamiento frente al espejo y de la comparación con el resto de la clase.

De repente el reggeton y el moverme libremente me atrapó, empecé a entregarme a las clases, (aunque me costó dejar de juzgar los temas sabrosones) a bailar, a mover, a no seguir todos los pasos si no me salían, a improvisar, a coquetearme a mí frente a espejo, a reírme de mí, a aceptarme tal cual soy, con días en que me siento como Beyonce y otros como la Chimoltrufia.

Comencé a sentir el calorcito no solo del trabajo físico, empecé a sentirme sagrada, Mi transpiración fueron/son, las lágrimas que sueltan las penas que una no llora y las alegrías que no celebra. Empecé a dejar la culpa de ser mujer, de sentirme coqueta para mí misma, de reír a carcajadas, de dar (me) un beso apasionado…mi fertilidad volvió e incluso me visitó un embrión que se fue rápidamente pero me ayudó a seguir sanando y limpiando mis canales.

Apareció la Diosa/ Bruja/ Mujer/ Sabia que vive en mi, a veces todas se van y me dejan a merced de sus enseñanzas, a veces todas estamos juntas y somos locas y serenas, creativas, crédulas e incrédulas, alegres y muy alegres, silenciosas y ruidosas, agradecidas, con dudas y con certezas, aquí vamos y seguimos todas, lindas, terrenales, etéreas, humildes, abundantes y agradecidas.

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